En casa de los Marín, Lucía y su esposo Fernando conversan sobre le vestido que este le iba a regalar.
Si así lo deseas te lo daré.
Esposo, deseo que me des el dinero del vestido.
No estamos dispuestos a consentir que destruyan nuestras costumbres del pueblo.
Mientras tanto se reúnen el Gobernador y el cura con otros nobles del pueblo para hablar sobre los Marín.
Tenemos que hacer lo posible porque los Marín se vallan del pueblo.
Marcela y su hija mayor, Margarita, visitan a Lucía y conversan sobre las deudas, cuando de pronto llega Juan y se hecha sobre los pies de Lucía pidiéndole ayuda, ya que los cobradores se llevaron a su hija menor. Sale Fernando para ayudar a Juan.
Donde el gobernador.
¿Dónde se la llevaron?
Mientras tanto Lucía, Marcela y Margarita se quedan en casa.
Gracias señora.
Toma este dinero para que pagues la deuda, procura volver pronto.
Sólo es un susto para que estos indios paguen sus deudas.
Juan y Fernando llegan donde el gobernador y piden que se les devuelva a la hija de Juan.
Exijo que se le devuelva a este hombre su hija, yo pagaré su deuda. Lo que están haciendo con su familia es un abuso.
Cuando Fernando y Juan se van junto a su hija, llega la esposa del gobernador, Doña Petronila Hinojosa, una mujer de buen corazón y le dice a su esposo que sabe lo que está planeando.
Yo no sé nada.
Sé lo que están planeando, te pido que no tomes participación de ello.