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Historieta de la ambicion

Historieta de la ambicion

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  • Había una vez una ciudad en la que solo vivían perros y gatos. Durante generaciones, los perros había habitado en una zona y los gatos, en otra diferente, sin conflictos ni problemas. Pero la población de perros empezó a crecer, y la de gatos también. Y como cada vez eran más, apenas había sitio para todos.
  • Tenemos que expandirnos —dijo el líder de los perros—. Propongo echar a los gatos y quedarnos con su territorio. Somos más grandes y feroces, así que no nos costará mucho trabajo conseguirlo.
  • —Creo que el problema es que los perros están mejor organizados que nosotros. Ellos tienen un líder y un montón de perros mandones que les dicen a los demás lo que tienen que hacer. ¡Nosotros también tendríamos que tener jefes que nos dirijan! Seguro que así nos tendrían más miedo y ganaríamos esta guerraUn día, uno de los gatos les dijo a los demás:Los gatos luchaban con fiereza, pero los perros siempre ganaban.Todos los perros estuvieron de acuerdo. Así fue como empezó la guerra.
  • Pero los gatos, a ver lo que había, treparon alos tejados y salieron huyendo. Solo quedaron los gatos disfrazados de leones.Cuando los perros los vieron se echaron a reír de lo ridículo que estabanY eso hicieron. Pero en vez de salir losprimeros, mandaron a los demás que fueran delante, para cansar a los perros yque así fuera más fácil engañarles.—Nos disfrazaremos de leones. Seguro que nadamás vernos se asustan.Y sin más eligió a los que consideraba más fuertesy les dijo:—Yo lideraré este grupo, y que no se hable más—dijo un gato.Cuando se quisieron dar cuenta, los gatosestaban sitiados, encerrados en un edificio, rodeados de perros.Los gatos empezaron a discutir para ver quiénera más listo y más fuerte. Y así se pasaron días, sin darse cuenta de que losperros avanzaban y ganaban territorio, porque no había gatos defendiéndolo.—No tenemos tiempo para eso —dijo otro gato—.Que manden los más fuertes y los más listos.—Habrá que elegir a los jefes, ¿no?A los demás gatos les pareció un buen argumento.Uno de ellos dijo:
  • —Mejor iros ahora convuestros compañeros y no os haremos daños —dijo el jefe de los perros.Los gatos se quitaron sus disfraces y huyeron deallí, en busca de los demás gatos. Los encontraron en una ciudad abandonada nomuy lejos de allí.—Abrid paso a vuestros líderes —dijeron..
  • De eso nada —dijeron los demás gatos—. Ya habéis demostrado lo poco que valéis como jefes. A partir de ahora, elegiremos a nuestros líderes, o no habrá ninguno.El día que se organicen, tal vez, consigan recuperar su antiguo hogar o, al menos, convertir el que tienen ahora en un lugar un poco más acogedor.