A unos metros , vio a un hombre que corría sin pausa ,salido desde quién sabía dónde .El zorro levantó las orejas ,tenso.Micaela no lo reconoció al principio ,luego se dio cuenta que era el mismo muchacho del río, aquel día , pero ya no tenía el fusil.
Vamos a tomar otro camino
!Espera, zorro ! Seguramente huye como nosotros !
Micaela no quiso oír al zorro .Saludo a los gritos y agitó sus manos .El muchacho retrocedió un paso , miro a un lado luego a otro. Por fin ,se decidió a avanzar
Voy rumbo al pueblo si quieres puedes venir conmigo
Creo que ya elegiste , me iré ahora
¿Qué haces acá?
Esta bien , iré contigo
Mientras iban al pueblo hablaban...
Yo soy Micaela
Soy Abencio ,pero me dicen Piquichaqui
Abencio ya no hablaba , se apuraba más y más . A Micaela le costaba seguirle el paso hasta le pidió descanso pero el la ignoro , se acerco y lo sujeto de la manga, en ese instante Abencio la miro y Micaela se percató del color y forma de sus ojos muy raros
Micaela recordó que Abencio le dijo como le decían : Piquichaqui .Y se acordó la historia que le había contado su papá , la cual tenía un nombre parecido: El Chullachaqui .También recordó como podía reconocer a un Chullachaqui , y era por las huellas que dejaba al caminar
Es un Chullachaqui, tiene pisadas de hombre y también de tigre.
Por suerte , el papá de Micaela le había dicho que hacer.Micaela grito Chullachaqui, y se detuvo en seco, sin voltear .Antes de que Micaela viera sus ojos de demonio , ella cerró sus ojos y oro a Dios , y Albencio se desvaneció