El hombre se detuvo frente a la vidriera, pero su atención no fue atraída por el alegre maniquí sino por su propio aspecto reflejado en los cristales. Se ajustó la corbata, se acomodó el gacho. De pronto vio la imagen de la mujer junto a la suya.
No sabía que los hombres fueran tan presumidos
-Hola, Matilde
-Me encontró por casualidad. Yo no hago más este camino. Ahora suelo bajarme en Convención. más este camino. Ahora suelo bajarme en Convención
Pero a esta hora usted tendría que estar trabajando
Tendría. Pero salí en comisión.
estaba casi seguro de que usted pasaría por aquí.
Se alejaron de la vidriera y caminaron juntos.
Al llegar a la esquina, esperaron la luz verde.Después cruzaron.
Pídamelo. Claro que… no sé si está bien
si
-¿Le pido entonces que almuerce conmigo? ¿O también esta vez se va a negar
.¿Dispone de un rato?
Él no contestó. Tomaron por Colonia y se detuvieron frente a un restorán. Ella examinó la lista, con más atención de la que merecía.
Aquí se come bien.
entraron. En el fondo había una mesa libre. Él la ayudó a quitarse el abrigo. Después de examinarlos durante unos minutos, el mozo se acercó. Pidieron jamón cocido y que marcharan dos churrascos. Con papas fritas.
-Pavadas. Eso de que es casado y qué sé yo.
Ah.
¿Qué quiso decir con que no sabe si está bien?
Nunca. Es tan difícil. Sin embargo, nos hemos dicho muchas veces las mismas cosas
¿No le parece que sería el momento de hablar de otras? ¿O de las mismas, pero sin engañarnos?
-Nunca hemos conversado francamente. Usted y yo
-¿Amiga de su mujer?
Pasó una mujer hacia el fondo y saludó. Él se mordió los labios.
No. A su mujer.
-Quisiera conocerla
Me gustaría que lo rezongaran.
-¿A quién? ¿A esa que pasó?
si
Yli 30 miljoonaa kuvakäsikirjoitusta luotu
Ei Latauksia, ei Luottokorttia ja ei Vaadi Kirjautumista Kokeilemiseen!