Había una vez una niña llamada Camila, que se estaba despertando de lo más tranquila, hasta que se dio cuenta de que estaba llevando tarde a clases.
Al llegar a su colegio se dio cuenta de que no había llevado su almuerzo y se había olvidado sus tareas importantes. Ella estaba muy enfada,diciendo y dándose golpes en la cabeza: Por Dios, que tonta soy, ¿Cómo no escuche mi alarma? Aparte de tonta sorda”
Todo el día se la pasó enojada y contestaba tan mal a sus amigos que estos ya no se querían acercar a hablarle.
Cuando llegó a su casa, su mamá se dio cuenta de que algo andaba mal con Camila así que fue a ver como estaba en su cuarto. Al tocar lapuerta y pedir permiso no se espero que su hija le respondiera de la siguiente manera: “¿Qué quieres? Estoy ocupada”. Aún con ese comentario entró al cuarto de Camila y le preguntó: Hijita ¿qué pasó hoy, por qué estás tan enojada? ¿Alguiente hizo algo malo contigo?
Camila al escuchar la voz preocupada de su mamá no pudo evitar sentirse arrepentida por sus acciones y le dijo apenada: “No me pasó nada mamá, es solo que me desperté tarde y me olvidé las tareas,estaba muy enojada el día de hoy, lo siento”. Camila entonces, abrazo a su mamá le pidió perdón, además al día siguiente se disculpo con sus amigos y les prometió que intentaría regular sus emociones.
No dejemos que nuestros sentimientos negativos se apoderen de nosotros y nos haga actuar de mala manera frente a los demás, hay que entender que todos cometemos errores y estos nos permiten reflexionar y mejorar, no debemos enojarnos, ni echar la culpa a otros.
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