¡Diles que no me maten justino!, anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Que no me maten por caridad
Dile al sargento que te deje ver al coronel. Y cuéntale lo viejo que estoy. Lo poco que valgo. ¿Qué gananciasacará con matarme? Ninguna ganancia. Al fin y al cabo él debe de tener un alma. Dile que lo haga por labendita salvación de su alma
No puedo, hay allí un sargento que no quiere oir ni hablar nada de ti
-No se trata de sustos. Parece que te van a matar de a de veras. Y yo ya no quiero volver allá.
-Anda otra vez. Solamente otra vez, a ver qué consigues.
-No. No tengo ganas de eso, yo soy tu hijo. Y si voy mucho con ellos, acabarán por saber quién soy y les darápor afusilarme a mí también. Es mejor dejar las cosas de este tamaño
-Anda, Justino. Diles que tengan tantita lástima de mí. Nomás eso diles.
-Voy, pues. Pero si de perdida me afusilan a mí también, ¿quién cuidará de mi mujer y de los hijos?
-La Providencia, Justino. Ella se encargará de ellos. Ocúpate de ir allá y ver qué cosas haces por mí. Eso eslo que urge.
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