¿Qué está pasando, porque todos se convierten en piedra?
Wiracochan
Mucho antes de que los Incas reinaran, se dice que el Dios Wiracocha creó un mundo oscuro y después de ordenar el cielo y la tierra, creó una raza de gigantes, a quienes ordenó que vengan en paz y que le sirvan, sin embargo, ellos no fueron recíprocos con él por eso los convirtió en piedra y así mismo les envió un diluvio “Unu Pachacuti”.
Gente y naciones oigan y obedezcan que yo les mando salir, multiplicar y henchir la tierra.
Cuando el diluvio pasó y la tierra estuvo seca, Wiracocha decidió poblarla por segunda vez, así que, fue al lago Titicaca e hizo que el Sol, la Luna y las estrellas subieran al cielo para dar luz al mundo.
Aquel árbol se llama manzano y tiene manzanas, que son comestibles; pero en aquel arbusto hay bayas que no son comestibles.
Esta yerba es buena para curar heridas.
Después de lo ocurrido, en el Sur apareció el enviado de Wiracocha, el cual tenía aspecto de un hombre con gran autoridad, a este lo llamó Wiracochan o Tunupa, este vestía andrajoso, tenia el cabello corto, una corona y un báculo, se dice que transportaba dones con los que premiaba a los pueblos que lo escuchaban y le dio ser a los hombres y animales.
Vivirán en mansedumbre y cuidaran uno de los otros.
Sembrarán de esta manera...
¡Sí mi señor!
Wiracochan se dirigió a Tiahuanaco y fue en este lugar donde dibujó y esculpió en una loza todas las naciones que pensaba crear, luego de esto inició su peregrinaje, en este camino realizó maravilla por la serranía, mandó a los pueblos a salir de sus Paqarinas y les dijo «Gente y naciones oigan y obedezcan que yo les mando salir, multiplicar y henchir la tierra», a su vez todos los lugares obedecieron y así unos pueblos salieron de los suelos, valles, cuevas, etc.
Mientras esto sucedía Wiracochan pintaba a cada pueblo el traje y vestido que habrían de llevar y así mismo dio a cada nación la lengua que habría de hablar, sus cantares y las semillas, Wiracochan es el responsable de los nombres a todos los árboles, tanto como a sus flores y frutos, mostrando a la gente los que eran buenos para comer y los que no y los que eran buenos para medicina y, asimismo, puso nombre a todas las yerbas.
Wiracochan dio orden a los hombres sobre cómo vivir, hablándoles amorosamente con mucha mansedumbre, amonestándole para que fuesen buenos, y los otros no se hiciesen daño ni se injuriasen; luego les enseñó cómo cultivar; para esto rompía la tierra con la punta de su báculo quedando está dispuesta para sembrarse, y así con su sola palabra hacía nacer el maíz y los demás alimentos.
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