¡Asesino, también eres,Kutu! Un becerrito es como una criatura. ¡Ya en Viseca no sirves para nada, indio!
¡Kutu ,vete de aquí!
Tú también. Ante tayta Chawala: prometo que en diez días más me voy de aquí.
Mi amor por Justina fue un «warma kuyay» y no creía tener derecho todavía sobre ella. sabía que tendría que ser de otro, de un hombre grande, que manejara ya zurriago, que echara ajos roncos y peleara a látigos en los carnavales. Y como amaba a los animales, las fiestas indias, las cosechas, las siembras con música y jarawi, viví alegre en esa quebrada verde y llena del calor amoroso del sol, hasta que un día me arrancaron de mi querencia, para traerme a este bullicio, donde gentes que no quiero, que no comprendo.
Dos semanas después, Kutu pidió licencia y se fue. Mi tía lloró por él, como si hubiera perdido a su hijo.