Odisea IX

Updated: 9/2/2021
Odisea IX

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  • Había unos carneros hermosos y muy bien alimentados; con varillas de mimbre los até de tres en tres, y cada compañero se colgaba del vientre del medio, mientras los otros dos lo protegían. Yo mismo me aferré al vientre del más grande. Así mis compañeros salieron de la cueva sin que él lo notara.
  • Mi querido carnero! ¿Por qué hoy eres el último en salir de la cueva, cuando siempre salías el primero? Sin duda has de extrañar el ojo de tu amo, a quien cegó un malvado que se llamaba Nadie.
  • Arriamos los carneros a la nave, apurándonos todo lo que nos fue posible y procurando no hacer ruido alguno. ”¡Qué alegría sintieron los demás al ver que habíamos vuelto! ¡Cómo lloraban por los otros, muertos! Una vez que cargamos el ganado, partimos en la nave a toda prisa.
  • Así dije, irritando aun más su corazón. Comenzó a arrojar rocas contra la embarcación, pero las esquivamos.
  • ¡No debiste emplear tu gran fuerza para comerte a los amigos de un varón indefenso! Han hallado castigo tus acciones, ya que te has atrevido a comerte a tus huéspedes en tu propia morada.
  • Cíclope, si algún hombre te pregunta quién te ha dejado ciego, tú dile que Odiseo, el hijo de Laertes, habitante de Ítaca, te privó de tu ojo.
  • ¡Oh dioses!, se han cumplido los pronósticos que me vaticinaron que sería privado de la vista por mano de Odiseo. Esperaba que fuera un hombre alto y fuerte; y es un hombre pequeño, débil y despreciable, quien me ha dejado ciego, Cumple lo que te pido: que Odiseo, no regrese jamás a su palacio. Y si acaso los dioses ya han dispuesto que vuelva, que sea tarde y mal, muertos sus compañeros...
  • Pasamos el día celebrando un banquete, no sin antes hacerle sacrificio a Zeus del carnero preferido del cíclope. Pero el dios no hizo caso de nuestro sacrificio, y meditaba ya cómo perder mis naves y a los fieles compañeros...