Historia de 2 cachorros conejos y 2 cachorros de hombre
Updated: 11/23/2020
Historia de 2 cachorros conejos y 2 cachorros de hombre

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  • Había una vez una coneja que tenía tres hijos. Vivían en el monte comiendo frutas, raíces y huevos de pajaritos. su madre los reunió un día y les habló así: Conejitos: ustedes son bastante grandes para buscarse la comida solos. Deben aprenderlo, porque cuando sean viejos andarán siempre solos, como todos los conejos. “Conejitos: hay una sola cosa a la cual deben tener gran miedo son los perros. Yo peleé una vez con ellos, y sé lo que les digo; por eso tengo un diente roto. Detrás de los perros vienen siempre los hombres con un gran ruido, que mata.
  • Los conejitos salieron a buscar sus comidas, el mayor, que quería comer cascarudos, buscó entre los palos podridos y las hojas de los yuyos, y encontró tantos, que comió hasta quedarse dormido. El segundo, que prefería las frutas a cualquier cosa, comió cuantas naranjas quiso. El tercer conejito había escuchado el canto de un pájaro muy fuerte no había distinguido que era un gallo, y recordó que el huevo de las gallinas eran deliciosos, así que espero a que anochezca para poder entrar al gallinero.
  • Mientras el conejito esperaba en la orilla del monte que cerrara bien la noche para ir al gallinero, el hombre de la casa jugaba con sus hijos que corrían riendo, dejaron por fin de jugar porque ya era de noche, y el hombre dijo entonces: -Voy a poner la trampa para cazar a la comadreja que viene amatar los pollos y robar los huevos. Y fue y armó la trampa, pero las criaturas no tenían sueño, y saltaban de la cama del uno a la del otro. Pero los chicos de repente se detuvieron en sus saltos y gritaron: -¡Papá! ¡Ha caído la comadreja en la trampa!, ¡Tuké está ladrando, el padre consintió q lo acompañen y vieron a su padre que se agachaba y levantaba a un conejito chico aún, que gritaba con un chillido. -¡Papá, no lo mates! -dijeron los niños-. ¡Es muy chiquito! ¡Dánoslo para nosotros! -Bueno, se los voy a dar -respondió el padre pero deben cuidarlo bien, y sobre todo no se olviden de darle agua.
  • Y cuando era más de medianoche y había un gran silencio, el conejito vio, a la luz de la luna, tres sombras que se acercaban con gran sigilo, el corazón le dio un vuelco al pobre conejito al reconocer a su madre y sus dos hermanos que lo estaban buscando, el conejito lloraba desconsolado y pedía que lo sacaran, probaron de todo mas no pudieron rescatarlo. Al amanecer los niños le pusieron por nombre Diecisiete. Le dieron pan, uvas, chocolate, carne ,langostas, huevos, riquísimos huevos de gallina. Pensaba a cada momento en las cosas ricas que había para comer allí, y pensaba en aquellos rubios cachorritos de hombre que tan alegres y buenos eran. Cuando a la tercera noche llegaron de nuevo a buscar la lima para dar libertad al conejito, este les dijo: mamá me quedare aquí, los conejitos quedaron muy tristes, prometiendo venir todas las noches a visitarlo. El conejito les daba pan por entre el tejido de alambre, y los conejitos se sentaban a comer frente a la jaula, todo marchaba bien
  • Hasta que una nochemuy oscura, los conejos llamaron al conejito y nadie les respondió. Seacercaron muy inquietos y vieron entonces, en el momento en que casi la pisaban, una enorme víbora que estaba enroscada a la entrada de la jaula. Los conejos comprendieron en seguida que el conejito había sido mordido, y no había respondido a su llamado porque acaso estaba ya muerto, mataron a la víbora apunto de mordiscones. Corrieron entonces adentro, y allí estaba en efecto el conejito, tendido, hinchado, con las patas temblando y muriéndose. Con toda seguridad el conejito había sido mordido en una vena, porque entonces la sangre se envenena enseguida, y el animal muere. Esto le había pasado al conejito. Al verlo así, su madre y sus hermanos lloraron un largo rato. Después, como nada más tenían que hacer allí, salieron de la jaula, se dieron vuelta para mirar por última vez la casa donde tan feliz había sido el conejito, y se fueron otra vez al monte.
  • Pero los tres conejitos sin embargo, iban muy preocupados, cuándo al día siguiente vieran muerto a su querido conejito. Los chicos le querían muchísimo, y ellos, los conejitos ,querían también a los cachorritos rubios. Así es que los tres conejitos tenían el mismo pensamiento, y era evitarles ese gran dolor a los chicos. Hablaron y decidieron que el segundo de los conejitos, que se parecía muchísimo al menor en cuerpo yen modo de ser, iba a quedarse en la jaula, en vez del difunto. Y así pasó en efecto volvieron a la casa, y un nuevo conejito reemplazó al primero, mientras la madre y el otro hermano se llevaban sujetos a los dientes el cadáver del menor. Al día siguiente los chicos extrañaron, efectivamente, algunas costumbres raras del conejito, las criaturas no tuvieron la menor sospecha. Formaron la misma familia de cachorritos de antes, y, como antes, los conejitos venían noche a noche a visitar al conejito civilizado, y se sentaban a su lado a comer pedacitos de huevos duros que él les guardaba, mientras ellos le contaban la vida de la selva.