Mi nuevo amo fue un maestro de pintar panderos al que yo le preparaba los colores y con él también sufrí mil males
Por fortuna siendo yo ya en este tiempo buen mozo, un capellán de la Catedral me tomó a su servicio
Te doy a disposición un asno, cuatro cantaros y un azote
Comenzare a vender agua por la ciudad!
Daba cada día a mi amo treinta maravedís y yo me quedaba con el resto, los sábados lo que ganaba era todo para mí
Siento que con este oficio logre "subir el primer escalón" Por primera vez en mi vida me siento contento y orgulloso.
Me esta yendo tan bien en el oficio que he decicido comprar ropa usada, un jubón de fustán, un sayo raído, una capa y espada de las viejas primeras de Cuellar