Me llamo Priyanka Rany Quispe Curasi y hoy, a mis ocho años, me da mucha risa recordar lo que para mí fue la aventura más grande de mi vida. Cuando apenas tenía dos añitos llegó la pandemia del COVID-19 y el mundo entero tuvo que encerrarse en sus casas; pero para una bebita tan curiosa, ¡aquello no era un encierro, sino un parque de juegos gigante disponible las veinticuatro horas! Lo mejor de todo es que siempre estuve acompañada de papá y mamá
COLEGIO : I.E.P MARÍA ROSA MÍSTICAPROFESOR:OSCAR AGUAYOGRADO TERCERO DE PRIMARIANOMBRE : PRIYANKARANY QUISPE CURASILA PANDEMIA DEL COVID
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MI HABITACION
Durante la pandemia, este cuarto no era solo cuatro paredes: era un universo entero de descubrimientos donde nunca estuve sola, pues siempre conté con la compañía incondicional de papá y mamá. Mi habitación se transformó en la cancha oficial para mis travesuras cotidianas; la cama matrimonial se convirtió en el brincolín más alto del mundo, desde donde me lanzaba hacia una montaña de almohadas mientras papá me atrapaba en el aire entre risas.
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¡Las clases virtuales eran súper raras y divertidas cuando era pequeñito! De repente, el colegio o la inicial ya no eran en un salón con profesores y amiguitos, sino adentro de una pantalla que echaba luz. Me daba muchísima risa ver a la profesora chiquitita en la computadora y escuchar las voces de todos mis compañeros saliendo de un parlante.