Antes de las vacaciones de verano, le conté a Mariano lo que Ezequiel me había dicho. Tuvimos una pelea y nunca más volvimos a ser amigos.
Algunas caminatas terminaban en su casa. La primera vez que llegué acompañado por él descubrí que tenia una librería con libros de fotografía, literatura, ciencia ficción, etc. También encontré un chelo al lado de su cama.
Ezio Lorenzo Piana Reaño 2C
Claro que lo veré, es mi hermano. No me puedo contagiar. No seas ridículo.
Ezequiel me dijo que tiene sida.
¿Supongo que ya no lo verás más no? te puedes contagiar.
Ya que Mariano no me hablaba y no tenía amigos, le pedí a mi papá que me cambie de colegio. Como el colegio quedaba más cerca a la casa de Ezequiel, me iba todos los días con él.
Una semana antes de mis trece, me invitó a su casa y me dijo que sería una sorpresa. Allí, después de conversar, agarró el chelo y se puso a tocar el Suite No. 1 de Bach. Cuando acabó nos abrazamos y lloramos juntos.
Como no me animaba a preguntarle sobre su enfermedad, le preguntaba sobre las dieta de Sacha, su perro. Me contaba que leía muchos libros para su cuidado y qué le daba de comer. Él sabia mucho sobre los perros del ártico.
En su último día de vida, cuando entré a la habitación, estaba dormido. Le acaricié la mano y se despertó.Después de su muerte, descubrí que la tristeza me quedaba bien. Siempre admiré a Ezequiel en el futuro.
Leo libros para cuidarla y alimentarla bien.
Y como cuidas a Sacha?
El año pasado lo estuve estudiando, y me propuse a no morirme hasta poder tocar la Suite No. 1 de Bach.
No sabía que tenías un chelo.
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