¿Qué pasa, señor Harpagón? Os veo todo emocionad (1)
Aparece Anselmo y Harpagon le cuenta las desgracias que está padeciendo.
¡Ah, señor Anselmo!; Me asesinan en mi fortuna y en mi honor, y aquí tenéis un traidor, se ha introducido en mi casa bajo el título de criado para robarme mi dinero y seducir a mi hija (2)
Sabed que poseo un corazón demasiado digno para adornarme con algo queno sea mío, y que todo Nápoles puede dar fe de mi alcurnia. (3)
Tened cuidado con lo que vais a decir. Arriesgáis aquí másde lo que pensáis, y estáis hablando delante de un hombre que conoce a todo Nápoles, ya quien le será fácil discernir con claridad en la historia que contáis (1)
Aparece Anselmo y Harpagon le cuenta las desgracias que está padeciendo.
Sabréis quién era don Tomás de Alburci; él fue quien me dio la vida;(2)
Hace dieciséisaños, cuando menos, el hombre de quien nos habláis pereció en el mar con sus hijos y su esposa al querer salvar sus vidas de las persecuciones que acompañaron las revueltas de Nápoles y que hicieron expatriarse a varias nobles familias.(1)
Aparece Anselmo y Harpagon le cuenta las desgracias que está padeciendo.
El capitán español; un sello de rubíes, que era de mi padre; un brazalete de ágata, que mi madre me había puesto en el brazo, y el viejo Pedro, ese criado que se salvó conmigo del naufragio.(2)
¡Ah! Puedo responder aquí de vuestras palabras, yo, a quien no engañáis, y todo cuanto decís me hace saber claramente que sois mi hermano. (3)
¡Oh, Cielos! ¡Qué rasgos los de tu poder y cuán claramente haces ver que sólo a ti te pertenece el don de hacer milagros! Abrazadme, hijos míos, y unid vuestros transportes a los de vuestro padre.(2)
¿Sois nuestro padre?(3)
Sí. Mi corazón se ha conmovido no bien abristeis la boca, y nuestra madre, a quien vais a cautivar, me habló mil veces de los infortunios de nuestra familia. Fueron unos corsarios los que nos recogieron a mi madre y a mí. Después de diez años de esclavitud regresamos a Nápoles, donde encontramos todos nuestros bienes vendidos, sin que pudiéramos saber allí noticias de nuestro padre. Nos trasladamos a Génova, adonde mi madre fue a recoger luna pequeña herencia, y desde allí vino ella a estos lugares, en donde ha vivido tan sólo una vida casi mísera.(1)
¿Éste es vuestro hijo?Os emplazo entonces a que me paguéis diez mil escudos que me ha robado.(1)
Maese Santiago. (3)
Capaz o no, yo quiero recuperar mi dinero. (5)
Aparece Anselmo y Harpagon le cuenta las desgracias que está padeciendo.
¿Quién os ha dicho eso? (2)
¿Podéis creerme capaz de tan cobarde acción? (4)
¿Dónde está? (2)
¿No han quitado nada de ella? (5)
Aparece Anselmo y Harpagon le cuenta las desgracias que está padeciendo.
No os atormentéis padre mío, ni acuséis a nadie. He conseguido noticias de vuestro asunto, y vengo a deciros que si queréis decidiros a dejarme casar con Mariana, vuestro dinero os será devuelto. (1)
No os aflijáis. Está en un sitio del que respondo, y todo depende de mí. A vos toca decirme lo que decidís, y podéis escoger entre darme a Mariana o perder vuestra arquilla.(3)
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