Paco Fariña gruñía a media voz y como queriendo llorar:
¿Entonces, es cierto, Grieve, que le ha pegado usted a Fariña?
¡No, señor! Yo no le he pegado.
El profesor le oyó y se plantó enojado delante de Fariña y le dijo en alta voz:
Cuidado con mentir Grieve. ¡Un niño decente como usted, no debe mentir!
No, señor. Yo no le he pegado.
El profesor se puso a pasear, pensativo, y todos los alumnos seguían circunspectos y derechos en sus bancos.
Bueno. Yo creo en lo que usted dice. Yo sé que usted no miente nunca.
Bueno. Pero tenga usted mucho cuidado en adelante.
No le castigan, porque su papá es rico. Le voy a decir a mi mamá.
¿Qué está usted diciendo? Humberto Grieve es un buen alumno. No miente nunca.
No molesta a nadie. Por eso no le castigo. Aquí todos los niños son iguales, los hijos de ricos y los hijos de pobres. Yo los castigo aunque sean hijos de ricos.
Paco Fariña estaba agachado. Paco Yunque también. Los dos sabian que era Humberto Grieve quien les había pegado y que era un gran mentiroso.
Como usted vuelva a decir lo que está diciendo del padre de Grieve, le pondré dos horas de reclusión. ¿Me ha oído usted?
Over 40 millioner storyboards skabt
Ingen Downloads, Intet Kreditkort og Intet Login Nødvendigt for at Prøve!