Camino a la escuela Liz se encuentra pensativa. Hoy es la entrega de calificaciones de los exámenes de cálculo.
¡Cielos! espero haber pasado el examen.
Buenos días alumnos. Me temo que el día de hoy no les tengo muy buenas noticias. Las calificaciones de los exámenes están por los suelos, es importante que se esfuercen más y que estudien lo suficiente para poder pasar las siguientes evaluaciones. Les haré entrega de sus exámenes.
¡Oh no! REPROBAMOS.
¡Es una pena, la mayoría del grupo reprobó! Apenas y lograrán pasar a panzazo, tendrán que esforzarse en los siguientes bloques para pasar el ciclo con calificaciones no tan bajas. Hablaré con sus padres seriamente acerca de esta situación en la próxima reunión de padres de familia.
¡Saque 6!
En la hora del recreo los compañeros se encontraban en la cooperativa charlando sobre lo sucedido en la clase de cálculo, todos estaban muy tristes pues no se esperaban esa calificación...
No puede ser que haya sacado 6, soy la más inteligente del salón.
Estoy muy triste, decepcionada y preocupada por mi calificación. Mi mamá me regañará y quizá me castigue. Estaba difícil el examen pero no creí que lo iba a reprobar.
Estoy igual que tú, Liz. Mis papás no me comprarán el play station que tanto quiero hasta que mejoré esa calificación.
Ya sabemos que el maestro es muy exigente. Como dice él, solo debemos echarle más ganas y estudiar más para mejorar las calificaciones de los siguientes bloques.
De camino a casa, Liz iba pensando sobre como le diría a su madre y, sobre todo, cómo iba reaccionar. Estaba por cumplir 13, quería celebrarlos en una alberca con sus amigos y primos, pero no contaba con esto, no sabía si su mamá aún le permitiría hacerlo.
Como le diré a mi mamá. Espero encontrarla de buen humor y que tome de buena manera la noticia para que no me regañe tanto.
Que está sea la ultima vez, tu única responsabilidad es estudiar, no te pongo a trabajar ni mucho menos, todo tu tiempo debes invertirlo en la escuela, si sabes que no le entiendes a los temas debes pedirle al maestro que te explique y estudiar hasta que lo entiendas. Debo castigarte hasta que mejores esa calificación y de tu cumpleaños ni se diga, debes aprender la lección y dejar la pereza a un lado.
Liz aprendió la lección, fue una experiencia que marcó su vida, pues sintió sensaciones que no había experimentado hasta ese día, parece exagerado pero así fue. Desde entonces se esfuerza para no sacar una mala nota. Con el tiempo aprendió que una calificación solo es un número, en la vida se necesita más que eso para salir adelante y demostrar nuestra inteligencia.
Hola ma. te tengo que decir algo... reprobé el examen de cálculo, entiendo que te molestes y también entiendo si ya no me quieres celebrar mi cumpleaños cómo quería, prometo echarle más ganas y estudiar más para mejorar en esa materia.
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