Adán Palacios: Padre preocupado por el futuro de su herencia.
Ernesto: Hijo menor, artístico y sentimental.
Pérez: Abogado y mediador.
Libisema: 2
Estoy de acuerdo, puedo empezar mi proyecto y no tengo que preocuparme por lo que no entiendo: libros ni animales. Pero agradezco conservar algo del valor si las pinturas valen mucho..
Me parece justo. Me quedo con lo que más valor sentimental tiene. Además, puedo usar parte de mis acciones para mantener a los animales.
Libisema: 3
Excelente punto departida. Vamos a identificar lo que cada uno valora más. Juan busca rentabilidad, Ernesto aprecia lo simbólico y cultural.
La propiedad urbana (valor potencial $250,000): Juan puede quedarse con ella y comprometerse a entregar a Ernesto un pago del 25% del valor comercial futuro cuando empiece el proyecto (estimado $62,500). Las acciones ($200,000): Se dividen en partes iguales: $100,000 para cada uno. Colección de libros y pinturas: Para Ernesto, como parte de su conexión emocional y legado cultural. Los perros y el zoológico de loros: Se entregan a Ernesto, quien tiene más afinidad y tiempo para cuidarlos. Juan acepta siempre que no sea carga económica. Cláusula de revisión: Se firma un compromiso notarial donde, si las pinturas adquieren valor superior a $50,000 en el mercado, Ernesto compartirá 20% con Juan.
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