cap 5

Kuvakäsikirjoitus Teksti

  • Contestó el soberano Apolo, hijo de Zeus:
  • Hagamos que Héctor, de corazón fuerte, domador de caballos, provoque a losdánaos a pelear con él en terrible y singular combate
  • a indignados los aqueos, dehermosas grebas, susciten a alguien para que luche con el divino Héctor.
  • Así dijo; y Atenea, la diosa de ojos de lechuza, no se opuso. Héleno, hijo amado dePríamo, comprendió al punto lo que era grato a los dioses, que conversaban, y, llegándosea Héctor, le dirigió estas palabras:
  • -¡Héctor, hijo de Príamo, igual en prudencia a Zeus! ¿Querrás hacer lo que te digayo, que soy tu hermano?
  • ? Manda que suspendan la batalla los troyanos y los aqueos todos,y reta al más valiente de éstos a luchar contigo en terrible combate, pues aún no hadispuesto el hado que mueras y llegues al término fatal de tu vida
  • He oído sobre esto lavoz de los sempiternos dioses.
  • Agamenón contuvo a los aqueos, de hermosas grebas; y Atenea y Apolo,el del arco de plata, transfigurados en buitres, se posaron en la alta encina del padre Zeus,que lleva la égida, y se deleitaban en contemplar a los guerreros cuyas densas filasaparecían erizadas de escudos, cascos y lanzas
  • Así dijo. Oyóle Héctor con intenso placer, y, corriendo al centro de ambos ejércitoscon la lanza cogida por el medio, detuvo las falanges troyanas, que al momento se quedaron quietas.