Cierto día, se le presentó un hombre llamado Charles Batchelor y le brindó una propuesta muy interesante.
Al poco de tiempo de trabajar en la compañía de Edison, éste le encargó mejorar el diseño de las lámparas de arco.
Buenos días, soy Charles Batchelor. Tu trabajo ha llamado mi atención y te sugiero que viajes a New York a trabajar con mi socio. Se llama Thomas Alva Edison.
Tras aceptar la propuesta de Batchelor, se embarca rumbo a Estados Unidos el 6 de junio de 1884 con una carta y sin mucho dinero ni objetos de valor, pero con una gran idea para transformar el futuro de la electricidad....
Muchas gracias por la oportunidad, prometo entregar mi esfuerzo en su compañía.
Sin embargo, poco después caería sobre él una gran decepción, lo cual provocaría su enojo y tomaría inmediatamente una decisión.
Conozco dos grandes hombres. Uno es usted, el otro es el portador de esta carta.
Sé que lograrás completar este trabajo. Tendrás un buen pago por ello.
Aquel hombre, se esforzó durante muchos días para completar uno de sus primeros trabajos. Así fue, terminó la misión y pidió la recompensa por su cometido.
Terminé el trabajo. ¿Me podría dar el pago prometido?
Tal recompensa no existe, amigo. No entendiste el humor americano.
Yli 40 miljoonaa luotua kuvakäsikirjoitusta
Ei Latauksia, ei Luottokorttia ja ei Vaadi Kirjautumista Kokeilemiseen!