Yo sí lo tengo de ser, porque tengo el ser y el nombre. Llégate, Jacinta, a mí.
Del comendador criados, que van a Ciudad Real, más de infamia natural que de noble acero armados, me quieren llevar a él.
Tuyas lo somos las dos.
Dadme socorro, por Dios, si la amistad os obliga.
SALEN LAURENCIA Y PASCUALA, ENTRAN ORTUÑO Y FLORES
!Mengo, muerta soy!
Con los ruegos la defiendo; que soy su deudo y pretendo guardarla, si puede ser.
¿Por los pies pensabas irte?
Pues, ¿tú quieres persuadirte a defender la mujer?
ENTRA EL COMENDADOR
Gente de este vil lugar, que ya es razón que aniquiles, pues en nada te da gusto, a nuestras armas se atreve.
Señor, si piedad os mueve de suceso tan injusto, castigad estos soldados, que con vuestro nombre agora roban una labradora a esposo y padres honrados; y dadme licencia a mí que me la pueda llevar.
¿Qué es eso? ¡A cosas tan viles me habéis de hacer apear!
Licencia les quiero dar... para vengarse de ti. Suelta la honda. Flores, Ortuño, Cimbranos, con ella le atad las manos. ¿Qué piensan Fuenteovejuna y sus villanos de mí?
Señor, ¿en qué os ofendí ni el pueblo en cosa ninguna?
Que lo azotéis. Llevadle, y en ese roble le atad y le desnudad, y con las riendas... Azotadle hasta que salten los hierros de las correas.
¿Qué mandas?
SALEN MENGO, ORTUÑO Y FLORES
¿Con quién?
¡Harto bien me restituyes el honor que me han quitado en llevarme para ti! Porque tengo un padre honrado, que si en alto nacimiento no te iguala en las costumbres te vence.
Tú, villana, ¿por qué huyes? ¿Es mejor un labrador que un hombre de mi valor?
Las pesadumbres y el villano atrevimiento no tiemplan bien un airado. Tira por ahí.
Conmigo.
SALEN JACINTA Y EL COMENDADOR
Míralo bien.
No tiene el mundo poder para hacerme, viva, ultraje. ¡Piedad, señor! Apelo de tu crueldad a la justicia divina.
Para tu mal lo he mirado. Ya no mía, del bagaje del ejercito has de ser.
Izrađeno je preko 40 milijuna scenarija
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