No era solo una rebelión, era el fin de un sistema. Al tomar la Bastilla, el pueblo demostró que ninguna ley, ni siquiera la del Rey, es más fuerte que la voluntad de un pueblo que exige justicia. Ese día, nació la idea de que todos somos iguales ante la ley. La historia de Francia y del mundo cambió para siempre.
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¡Esto no puede seguir así! El Rey nos trata como si no fuéramos nada. Mi hermano está preso en la Bastilla solo por exigir que el precio del pan fuera justo.
Tiene razón, Julián. El Rey cree que sus leyes están por encima de la vida de las personas. ¡Ya basta de obedecer leyes injustas! Si no nos escuchan, vamos a hacernos oír. ¡Vamos a la Bastilla a liberar a nuestros compañeros y a quitarles el poder de encerrarnos cuando quieran!
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No iremos a pedir favores. Iremos a reclamar justicia. ¡Vamos a la Bastilla a liberar a nuestros compañeros y a quitarles el poder de encerrarnos cuando quieran!
¡Es hora de que las leyes protejan al pueblo y no solo a la corona!
En un rincón de la ciudad, Lucía y Julián reúnen a los vecinos. El hambre ha dado paso a la valentía.