Hacia las once, una camarera que vivía sola en una casa no muy lejos del río, había subido a su habitación para ir a la cama.
la camarera sorprendida al reconocer a un tal señor Hyde, que había visto una vez en casa de su amo y no le había gustado nada.
de repente, el señor Hyde estalló en un acceso de cólera, dando patadas en el suelo, blandiendo su bastón
esta loco
El asesino hacía ya tiempo que se había ido, pero la víctima estaba todavía allí en medio de la calle, en un estado horrible.
2.00 am llamo a la policia
la camatrera vio a un anciano que subia la calle y otro señor venia por la calle opuesta.
El notario estaba aún en la cama cuando le llevaron esta carta, pero, apenas la tuvo bajo sus ojos y le informaron de las circunstancias, se quedó muy serio.
No puedo decir nada hasta que no haya visto el cadáver
La camarera se desvaneció por el horror de lo visto y de lo oído.
Utterson se había quedado pálido al oír el nombre de Hyde
Muy pequeño y de aspecto mal encarado, al menos es lo que dice la camarera.
-¿Ese Hyde es una persona de baja estatura?
El cadáver llevaba encima un monedero y un reloj de oro
las dos habitaciones estaban patas arriba y mostraban que habían sido bien registradas
Es un delito que hará mucho ruido. ¿Vos podríais ayudarnos a encontrar a ese Hyde? - dijo. Y, referido brevemente el testimonio de la camarera, mostró el bastón partido.
y me duele anunciaros que se trata de Sir Danvers Carew.
Sí, lo reconozco
tterson reflexionó un instante con la cabeza gacha, luego miró al funcionario.
-Tengo un coche ahí fuera -dijo-. Si venís conmigo, creo que puedo llevaros a su casa.
Detrás de una puerta se encontró la otra mitad del bastón, con complacencia del inspector, que así tuvo en la mano una prueba decisiva.
-¡Ya lo tengo cogido, estad seguro, señor!
Pero debe haber perdido la cabeza, al haber dejado allí el bastón, y, aún más, al haber quemado el talonario de cheques.
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