Me lo llevaré para la fiesta y el ganado y su terreno de la familia de Diego será mío si no me dan al toro.
Los cómplices fueron a sacar a los animales para llevarlos a la casa del señor Franklin.
¡Ahora que haré mi patrón me despedirá! ¡Perdí el toro!
Después de robar a los animales, los llevaron a casa del señor Franklin. Ya en la casa de este, coordinaron qué hacer con los animales.
¿Vecino por casualidad no vio a mis animales?
Si los tengo yo quiero una recompensa en la cual le devolveré a sus animales y cambio me quedare con el toro.
El señor Franklin, como era muy poderoso en el pueblo, decidió negociar con la familia de Duban para quedarse con el toro y que no lo reclamen.
Gracias, Dios, por escucharme. Vamos, te esconderé en la cabaña abandonada.
¡Muuuuu!
El señor Franklin ordena a su empleado de confianza, que lleve al toro a la corrida y en el camino se le escapa por un descuido.
Al amanecer, la familia de Duban se dio con la sorpresa de que sus animales habían desaparecido, entonces fueron a preguntar a su vecino, el señor Franklin. Este les dijo que sus hombres los encontraron a sus animales vagando por la carretera y que si querían recuperarlos, debían pagarle una recompensa: El toro a cambio de los demás animales.
¿Dónde se llevaron al toro?.
Duban se fue corriendo y llorando de impotencia al campo, se arrodilló, cerró los ojos y pidió a Dios por su toro y de pronto, cuando abrió los ojos, su toro estaba frente a él.