En la ciudad de Ayaviri vivía un niño llamado Duban junto a su padre Diego.
Ya, papá. Gracias.
Hijo, sigue trabajando ya te traigo tu almuerzo.
La familia de Duban tenía un terreno, donde criaban vacas y un toro muy bonito.
Podemos robar en la noche cuando estén durmiendo.
Podemos robar sus animales luego negociar con los dueños.
Estuve pensado en quitarle a mi vecino todo su terreno.
A lado del terreno de la familia de Duban, vivía un señor llamado Franklin, quien era un hombre desalmado y ambicionaba el terreno de sus vecinos, porque por ahí pasaba el río.
Es por acá.
Llevémonos esos animales en especial al toro lo necesito.
Bueno vamos por esos animales.
Padre e hijo trabajaban en el cuidado y la producción de leche de sus animales. Y por ese tiempo se acercaba la Fiesta Patronal de su pueblo.
Mientras Duban y su padre trabajaban, el señor Franklin buscaba un toro para las corridas, ya que él era alferado de una de las tardes Taurinas. Él y sus empleados ideaban un plan para conseguirlo.
Ese mismo día en la noche fueron a robar los animales de la familia de Duban, mientras estos dormían.