Hacía un mes que había entrado a trabajar en la verdulería "mí sentimiento", que era de mí tío Roberto.
A lo lejos venía un grupo de chicos y en el medio del grupo venía una chica alta.
El año pasado, cuando todavía tenía 14, mí mayor orgullo eran los tres kilos de naranja.
Eran las cinco y diez de la tarde y no había nadie en la verdulería por lo que salí para tomar un poco de aire.
Porque calcular un kilo lo puede hacer cualquiera pero tres kilos es difícil.
Una vez q paso me quedé pegado a sus ojos. Ella tampoco miro para otro lado y nos miramos serios.
Soñé que andaba arriba de un elefante en medio de una selva, el suelo quedaba como al final de un abismo y el movimiento del animal me daba ganas de vomitar.
A la tarde siguiente. Cuando estaban llegando uno de los enanos se me acercó y me dijo:
Al rato llego mí tío Roberto e hicimos las cuentas de las ventas semanales.
Ese sábado llegue a la verdulería media hora tarde. Levanté la cortina, saqué los cajones a la vereda y atendí a los clientes madrugadores.
Cuando la puerta de la verdulería bajaron dos policías que entraron mirando como si estuvieran por comprar el negocio
Nnno puedo, no me dejan regalar la fruta...
¿Me regalas una naranja?
¿Y vos como te llamas? -Le pregunte a Blancanieves.
Al rededor de las cinco. Cuando estuvieran a la altura de la verdulería, Blancanieves, sabía bien lo que haría.
¿Y a vos que te importa?
Mí tío me hizo un gesto para que lo atendiera y el policía me empezó a pedir:
Le dije al chiquito que me había pedido una naranja el viernes. Me miró, le ofrecí una y Los otros enanos también se acercaron.
tomates, zanahorias, un par de repollos, melones, manzanas, etc.
Estaba furioso contra mí mismo, por andar regalando naranjas y por haber dejado afuera de mí corazón.
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