Más tarde, las lobas se dirigieron a la cueva a tomar una siesta, a excepción de la loba de pelaje blanco y negro porque apenas podía moverse por lo que se quedó dormida en el prado. El eructo de la loba fue tan fuerte que las granjeras lo habían escuchado y, al rato, fueron a ver qué pasaba, allí vieron a la loba durmiendo acostada sobre su abultada barriga. Las granjeras liberaron a la niña del estómago de la bestia y la niña fue a buscar a las otras lobas llevando un cuchillo.
¡Oh! ¡mi panza duele mucho!
¡No otra vez!
La niña rápidamente encontró la cueva porque escuchó los fuertes ronquidos de las lobas, luego, con su cuchillo, abrió los enormes vientres de las lobas salvando a sus pobres ovejas de ser digeridas. Entonces tuvo una idea que pensó que sería divertida: mientras dormían, metió una loba dentro de otra mientras les cerraba las tripas. Cansada de levantar a las lobas y coser, la niña fue con sus ovejas a la granja para agradecer a las granjeras.
*BURP
A las pocas horas, la loba de pelaje blanco y negro se despertó y, por lo hinchada que estaba su barriga, comenzó a aullar de dolor, esto hizo que las demás lobas se despertaran, la loba gris comenzó a moverse tratando de hacer al depredador que se la había tragado entera la vomitara, sin embargo, lo único que pudo hacer fue que la loba café dejara escapar un pequeño eructo.
La loba parda se sonrojó un poco y, para calmar a su presa desconocida, comenzó a frotar su vientre con la cola. Mientras tanto, la loba blanca se quejaba de dolor, pero cuando la loba marrón eructó, el aire que soltó comenzó a causar estragos en los intestinos de la loba blanca. Luego, cuando abrió el hocico para quejarse, dejó escapar un eructo largo y ruidoso. El aire que soltó rebotó en las paredes del estómago de la loba con pelaje blanco y negro, provocando que gruñiera.
*Burp
Las mejillas de la loba blanca se sonrojaron de lo avergonzada que estaba, se palmeó la barriga para tranquilizarla. Mientras tanto, las mejillas de la loba con pelaje blanco y negro se inflaron, mantuvo el aire dentro de ella por unos segundos pero el dolor que esto le causó le hizo darse cuenta de que no podía aguantar más. Luego, se apretó el estómago con las patas y la cola, y al mismo tiempo abrió el hocico, por lo que soltó un gran eructo que se escuchó en la granja y el bosque.
Después de unos minutos, las mejillas de la loba se desinflaron y el aire dejó de salir de su hocico. Estaba exhausta y muy ruborizada, por lo que ya se había olvidado de su dolor de estómago, además, las lobas adentro estaban tan asustadas que dejaron de moverse. Poco después, la niña regresó y se burló de ella, por lo que la loba de pelaje blanco y negro se sonrojó aún más y se tapó el hocico con la pata porque estaba avergonzada.
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