¡Por favor, te lo suplico! Prometo que no te haré ningún daño. Tan sólo quiero salir de esta trampa o moriré antes del amanecer.
La vaca estaba deseando irse de allí porque no se fiaba ni un pelo, pero empezó a sentir que debía hacer algo pues era una vaca buena que no soportaba ver sufrir a los demás. Dudó unos instantes y al final, con el corazón encogido, accedió. Se aproximó a él con cuidado y con la fuerza de su cabeza apartó el tronco.El tigre, muy dolorido, se incorporó sin ni siquiera dar las gracias. Estaba agotado y necesitaba beber agua, pero sobre todo quería comer. Llevaba una semana apresado sin probar bocado y tenía las paredes del estómago tiesas de tanta hambre. Se quedó pasmado mirando a la vaca de arriba abajo y empezó a salivar, pues más que vaca veía un riquísimo filete.
Sí, ya lo sé, pero si no te como me muero de hambre ¡No tengo elección!
¡Eres un mentiroso! ¡Jamás debí confiar en ti!
Antes de decidir quién tiene la razón quiero que me muestren el lugar del suceso para comprobar con mis propios ojos cómo se desarrollaron los acontecimientos. Después, emitiré mi veredicto.
A ver, tigre, colócate exactamente en el lugar donde te encontró la vaca.
Ambos señalaron a la vez el tronco caído y el conejo lo contempló detenidamente. Después, le indicó al tigre:
El felino se sintió burlado y muy, muy avergonzado. A partir de ese día, fue honesto y cumplió siempre su palabra.
Over 40 Million Storyboards Created
No Downloads, No Credit Card, and No Login Needed to Try!